Qué orden seguir en una reforma pequeña

El orden de una reforma es uno de los factores más importantes para evitar retrasos, sobrecostes y trabajos mal hechos. Muchas personas cometen el error de empezar por donde no deben y terminan dañando lo ya instalado, repitiendo trabajos o pagando más de lo necesario. Con un buen orden, incluso una reforma pequeña puede funcionar perfectamente y sin estrés.

Si quieres ver las herramientas que realmente funcionan en este tipo de trabajos, aquí tienes mis recomendaciones basadas en experiencia real:

El primer paso siempre es la planificación. Antes de mover un mueble o comprar materiales, es fundamental decidir qué se va a reformar, en qué zonas y qué tipo de materiales se usarán. Tener claridad desde el inicio evita improvisaciones y cambios que retrasan todo.

El segundo paso es preparar el espacio. Esto incluye retirar muebles, cubrir lo que no se va a reformar y desmontar cualquier elemento que pueda estorbar. Una obra ordenada desde el principio avanza más rápido y se hace con más precisión.

Luego llega el momento de las reparaciones estructurales. Si hay paredes dañadas, grietas, humedad, filtraciones o problemas de electricidad o fontanería, deben resolverse antes de avanzar. Saltarse esta fase provoca daños más adelante, incluso si parece que no hay problemas visibles.

El siguiente paso es instalar o reparar las instalaciones: electricidad, enchufes, fontanería o cualquier modificación interna. Hacerlo después evita romper lo que ya está terminado. Esta etapa incluye canaletas, tubos, cables o cualquier instalación que vaya dentro de la pared o el techo.

Una vez que todo por dentro está solucionado, toca el turno de paredes y techos. Aquí se hace la masilla, se lija, se repara, se corrigen imperfecciones y se prepara la superficie. Si hay humedad o moho, es el momento de tratarlo. Luego se aplica imprimación cuando es necesario, dejando la superficie lista para pintar.

Después llega el momento de instalar suelos. El suelo nunca va antes de pintar porque se puede ensuciar o dañar. Para suelos vinílicos, laminados o cerámicos, es clave respetar tiempos de secado y preparar bien la base para evitar problemas futuros.

El último paso son los acabados: pintura final, rodapiés, silicona, remates, puertas, marcos y cualquier elemento decorativo. Esta fase define el resultado visual y suele ser la más rápida, siempre que todo lo anterior esté bien hecho.

Seguir este orden asegura que la reforma se haga sin errores y sin tener que repetir trabajos. Una obra puede ser sencilla, pero si el orden es incorrecto, los problemas aparecen rápido. Por eso siempre recomiendo tener claro cada paso antes de empezar.

Si quieres que preparemos el orden exacto de tu reforma, según tus materiales, presupuesto y tiempo disponible, puedes reservar una asesoría personalizada. Te ayudo a planificar todo para evitar errores y hacer tu obra más fácil, rápida y económica.

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