Elegir los materiales correctos puede marcar la diferencia entre una reforma que dura años o una que empieza a dar problemas en pocos meses. Mucha gente termina gastando más dinero del necesario porque no conoce las diferencias entre calidades, marcas o tipos de materiales. En este artículo te explico cómo elegir bien sin pagar de más, basándome en mi experiencia de obra real.
El primer paso es identificar qué materiales son “estructurales” y cuáles son “decorativos”. Los estructurales son aquellos que deben durar y soportar desgaste: suelos, pinturas base, silicona de baño, adhesivos, rodapiés y juntas. En estos vale la pena invertir un poco más porque un producto barato puede dañarse rápido. Los decorativos, como lámparas, accesorios, cortinas o detalles estéticos, pueden ser más económicos sin afectar el resultado final.
Cuando tengas dudas entre dos materiales, compara tres puntos clave: resistencia, facilidad de mantenimiento y garantía del fabricante. Un material barato pero difícil de limpiar puede terminar siendo más costoso a largo plazo. En cambio, un material resistente que mantiene su apariencia con poco mantenimiento es casi siempre la mejor inversión.
Otro error común es elegir materiales solo por fotos de catálogo. Antes de comprar, busca opiniones reales, fotos de usuarios y pruebas de durabilidad. Muchas marcas publican acabados perfectos en sus imágenes, pero la realidad puede ser muy diferente. También es útil visitar una tienda física para tocar texturas y ver colores reales.
A la hora de elegir suelos, es importante considerar el uso que tendrá la habitación. Para un dormitorio, un suelo económico vinílico puede funcionar perfecto, pero para una cocina o baño es mejor elegir uno resistente al agua y con buena estabilidad dimensional. Lo mismo pasa con la pintura: una pintura barata puede requerir más capas, mancharse fácil o perder color con el tiempo.
No olvides revisar herramientas y accesorios complementarios. Un buen rodillo, brocha o cinta de carrocero puede mejorar muchísimo el acabado final. A veces, los problemas de terminación no son culpa del material, sino de las herramientas usadas.
Por último, define un presupuesto realista. No necesitas comprar la marca más cara, pero tampoco la más barata. Busca un equilibrio entre calidad, opiniones y garantía. Un material fiable te evitará problemas, reparaciones innecesarias y gastos extra en el futuro.
Si quieres que revise contigo tu lista de materiales, te dé opciones reales según tu presupuesto y te recomiende lo que funciona según mi experiencia, puedes reservar una asesoría personalizada. Te ayudo a comprar inteligentemente y evitar errores que terminan costando dinero y tiempo.
